Nuestra búsqueda colectiva de una vida sostenible es similar a cuidar un campo fértil: se necesita perseverancia, cuidado y la mano amable de la comunidad para que florezca. Juntos, nuestros esfuerzos no solo rendirán una rica cosecha, sino que también fortalecerán los lazos que nos unen entre nosotros y con la Tierra.